Nunca sabés cuando un beso va a ser el último; por eso tal vez sea mejor aprovechar cuando está. Nunca lo esperás; es casi imposible preveerlo. Nunca sabés si van a pasar tres días, una semana, cinco meses o dos años. Nunca sabés cuando es un Chau y cuando un Hasta luego. Nunca sabés, por más que creas o quieras. Nunca vas a entender muchas cosas. Muchas cosas nunca van a darse; muchas otras sí. Lo más importante es que
nunca sabés.