Quiero verte la cara brillando como una esclava negra, sonriendo con ganas, nena. Lejos, lejos de casa. No tengo a nadie que me acompañe a ver la mañana y que me de la inyección a tiempo antes de que se me pudra el corazón, ni calienten estos huesos fríos, nena. Quiero verte desnuda el día que desfilen los cuervos que han sido salvados, nena.
