Comprender, aceptar. Parecía tan fácil como sumar tu amor y mi lealtad, mi ternura y tu amistad. A veces Marte y Venus se llevan mal. No es cuestión de maldad. Es duro aprender a amar, y acá estoy despidiéndome, mascando tu rencor, lo sé. No me quedo más que aceptar, soy tan culpable como vos. Yo también deje de regar la flor de la superación. Comprender, aceptar. Prometiste cuidarme sin importar y hoy ya no importa mi bienestar, lo importante es tu ansiedad. Regió mi vida al azar una vez ¿sabés? No me gusta apostar, siempre me tocó pagar.
