18.2.11

Como los malos actores, esas historias de amores sin cabeza ni pies, se cruzaron las miradas y un papel que invitaba hasta la próxima vez. Así empezó la función con una gran conexión, o mejor dicho, al revés. Hasta que la noche oportuna, les hizo un guiño la luna, y se volvieron a ver. Como al ratito se olvidaron de sus peros, y sin querer, se quisieron. Ella estaba loca de remate y el también; loco por conocer a esa mujer.




Eran los dos o ninguno, la cerveza y el humo, el tango y el roncanrol. Lo que paso en ese cuarto, casi muere de infarto, con tanta pasión. Pero el amor de verano se termina temprano, y este no duro un mes. Febrero cerró el telón, se termino la función y ya no fue lo que fue, porque al ratito se acordaron de sus peros, y sin perder, se perdieron. Pero ella sigue loca de remate y el también; loco por conocer a otra mujer.