Fuimos muchos más que todos, reyes de la noche, de esta tempestad. Si te vendí, si te robé, te traicioné; fui por uno más. Fuimos perros de la noche oxidados en tristeza, y querer lo que querer sin tener que lastimar, recordando que tu amor se robo la dignidad. Ahora olvidemos los dos; no volvamos a empezar. ¿Para qué?
