¡Miren todos! Ellos solos pueden más que el amor y son más fuertes que el Olimpo. Se escondieron en el centro y en el baño de un bar sellaron todo con un beso. Durante un mes vendieron rosas en La Paz, presiento que no importaba nada más, y entre los dos juntaban algo. No sé por qué, pero jamás los volví a ver. Él carga con once y ella con seis, y, si reía, él le daba la luna...
