A pesar de tus pifiadas yo te pude disculpar. Te suplico que vos sepas disculparme, porque juro que aprendí algo de la vida, y es que no hay peor error que idealizar. Hoy disfruto de saber que sos real, y de todo lo real, sos mi elegido. Me enseñaste entre otras cosas a no omitir la verdad, y es por eso que te escribo.