"Ella era reina de la belleza de tan sólo 18 años pero tenía algunos problemas con ella misma. Él siempre estaba ahí para ayudarla." Caminé cientos de kilómetros y terminé en tu puerta. Te he tenido tantas veces pero, de alguna manera, quiero algo más. No me importa pasar cada día en la esquina de tu casa bajo la lluvia torrencial si eso significa que puedo verte por quince minutos. Buscar al chico con la sonrisa rota y preguntarle si quiere quedarse un rato. Golpeá mi ventana, tocá mi puerta; quiero hacerte sentir como vos merecés sentirte. Sé que tiendo a ser muy insegura, pero ya no importa. No siempre son arco iris y mariposas. Es el compromiso el que nos lleva adelante. Mi corazón está lleno y mi puerta siempre abierta, podés venir siempre que quieras. Sé dónde vas cuando tenés miedo; siempre me buscás, y siempre está ese escalón. Sé todas las cosas que te hacen ser quien sos. Sé que “adiós” no significa nada; porque volvés y me rogás que te atrape cada vez que sentís que caes. Golpeá mi ventana, tocá mi puerta, quiero hacerte sentir bien. Por favor, no intentes tanto que yo no me preocupe por vos, porque a mi no me importa pasar cada día en la esquina de tu casa bajo la lluvia torrencial para decirte cuanto te amo.
